HACCP
Principios Generales del HACCP
HACCP
HAZARD
ANALYSIS AND CRITICAL CONTROL POINS
ANALISIS
DE PELIGROS Y PUNTOS CRITICOS DE CONTROL
1- INTRODUCCION
El APPCC - Análisis de Peligros y
Puntos Críticos de Control, o HACCP por sus siglas en inglés, es un proceso
sistemático preventivo para garantizar la inocuidad alimentaria, de forma
lógica y objetiva. Es de aplicación en industria alimentaria aunque también se
aplica en la industria farmacéutica, cosmética y en todo tipo de industrias que
fabriquen materiales en contacto con los alimentos. En él se identifican,
evalúan y previenen todos los riesgos de contaminación de los productos a nivel
físico, químico y biológico a lo largo de todos los procesos de la cadena de
suministro, estableciendo medidas preventivas y correctivas para su control,
tendientes a asegurar la inocuidad.
En 1959 comenzó el desarrollo del
HACCP siendo los pioneros del mismo la compañía Pillsbury junto con la NASA y
laboratorios de la Armada de los Estados Unidos. El proceso inicial consistía
en un sistema denominado Análisis Modal de Fallos y Efectos (AMFE), cuya utilidad reside en el estudio de causas y los
efectos que producen.
El HACCP nace con el objetivo de
desarrollar sistemas que proporcionen un alto nivel de garantías sobre la
seguridad de los alimentos y de sustituir los sistemas de control de calidad de
la época basados en el estudio del producto final que no aportaban demasiada
seguridad.
Al principio su aplicación no tuvo
demasiado éxito y el impulso dado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA)
no tuvo repercusión. En los años 80 instituciones a nivel mundial impulsaron su
aplicación, entre otros la Organización Mundial de la Salud.
El HACCP no es un sistema de gestión
de calidad, sino un sistema de gestión de seguridad alimentaria que debe estar
definido como premisa para la implantación de un sistema de gestión de calidad,
como requisito legal obligatorio aplicable a todo establecimiento alimentario
necesario para la obtención de la certificación.
Un sistema de gestión de calidad se
supone que debe valorar todas las actividades desarrolladas en una empresa para
producir un producto además de cumplir la legislación que le aplique, es por
ello que cuando una empresa de alimentación desea obtener un certificado tipo
ISO 9001, debe demostrar que cumple la legislación y por ende que posee un
HACCP.
Aunque algunas entidades
certificadoras ofrecen la posibilidad de certificar el sistema de autocontrol
(HACCP), su verdadera aptitud será determinada por los Servicios Oficiales de Inspección
bien por el Ministerio de Sanidad y Consumo o por los organismos que tengan la competencia
en cada Comunidad Autónoma.
Podemos diferenciar, distintos
sistemas de calidad en función de su contenido y/o de las empresas a las que
vaya dirigido. Por un lado tenemos la familia de las normas ISO a través de las
cuales se analizan todos los procesos de la empresa con el fin de lograr una
mejora continua en cada uno de ellos, la cual es de aplicación en todo tipo de
empresas, ya que es un tipo de norma centrada en mejorar los procesos de
gestión.
Dentro de la documentación del sistema
de calidad se puede contemplar el HACCP como único documento que forme parte
del sistema que integra los distintos aspectos que se deben de tener en cuenta
dentro de los diferentes procedimientos que compondrán el sistema de gestión de
la calidad.
Principios Generales del HACCP
Identificación de los riesgos o peligros, y valoración de la gravedad y probabilidad de aparición.
Identificar las medidas preventivas para su control.
Determinación de los
puntos críticos de
control (PCC) en
los que pueden
ser controlados los riesgos o peligros identificados.
Establecer los límites críticos que no deben sobrepasarse parar
asegurar que el PCC se encuentra bajo control.
Establecer un sistema de vigilancia parar asegurar el control de
los PCC.
Establecer las medidas correctoras
que deben aplicarse
cuando un PCC
supera el límite crítico.
Establecer los
procedimientos de verificación para comprobar que el sistema HACCP funciona correctamente.
Establecer un sistema documental
de todos los procedimientos y registros apropiados parar el seguimiento
de estos principios y de su aplicación.
2- ETAPAS PREVIAS:
Definir
el ámbito de estudio.
Constituir
un equipo de trabajo.
Recoger
datos relativos a los productos.
Identificar
la utilización esperada del producto.
Establecer
diagramas de flujo.
Confirmar
los diagramas de flujo.
Listar
los peligros y las medidas preventivas.
Determinar
los PCC
Establecer
los límites críticos de los PCC
Establecer
el sistema de vigilancia de los PCC
Establecer
un plan de acciones correctivas.
Establecer
la documentación.
Verificar.
Revisar
periódicamente.
Análisis
de riesgo y control de puntos críticos
El
proceso de globalización
vivido actualmente lleva
a la industria
alimenticia a modificar su
actitud hacia el mercado. El hecho de contar con información disponible en todo
momento y de diversos orígenes provoca
un cambio en el proceso de toma de decisiones con respecto a la producción y
acceso al mercado consumidor.
Por su
parte la facilidad que brindan las comunicaciones hace más fluidos y ágiles los
contactos y compromisos comerciales, aumentando la efectividad de los negocios.
De esta manera, se ponen de manifiesto claramente las condiciones de oferta y
demanda de productos, permitiendo una ajustada respuesta a las necesidades de
consumo o al menos permitiendo conocer quiénes son los óptimos proveedores para
cada exquisito demandante.
En
este ambiente surge la calidad como un elemento de evaluación de la satisfacción
de requisitos. La madurez que se va logrando en
los distintos mercados hace que
la multiplicidad de oferta
deba diferenciarse entre
sí para obtener
el beneficio de la
elección por parte de los consumidores.
La calidad
de un producto
alimenticio está determinada
por el cumplimiento
de los requisitos, tanto
legales como comerciales,
la satisfacción del
consumidor y la producción
en un ciclo
de mejora continua.
La apreciación de
la calidad está directamente relacionada con el estricto
respeto por las especificaciones enunciadas.
Es
decir, un producto será de buena calidad cuando se acoja a la legislación
vigente, cubra los requisitos establecidos por el cliente, reúna las
características esperadas por los
consumidores e incorpore,
a lo largo
del tiempo, todas
las nuevas y
cambiantes exigencias.
En
cuanto a las características requeridas por los consumidores, las mismas pueden
agruparse en
las directamente relacionadas
con el producto
y las atinentes
a la transacción comercial. La
inocuidad, el valor nutricional y la agradabilidad pertenecen al conjunto de
características englobadas en
la primera categoría
y que pueden relacionarse con las propiedades
implícitas del producto. En cambio, las características pertenecientes al
segundo grupo, como la autenticidad, el valor agregado que posee el
producto y la
disponibilidad son las
que estimulan el
acto de compra
por parte del consumidor que es, en definitiva, el
efecto buscado por toda empresa.
Para lograr
alcanzar la calidad
requerida por los
clientes es necesario
ejecutar una
serie de
pasos ordenados a
través de la
cadena agroalimentaria, representada esquemáticamente por el sector
de la producción primaria, el de la transformación, el de la distribución y,
finalmente, el del consumo. Sin embargo, a lo largo de la cadena agroalimentaria pueden ir sumándose fallas
que lleven a obtener un producto diferente al deseado por el consumidor y por
la misma empresa.
Cadena
Agroalimentaria
Producción
Primaria - Transformación - Distribución
- Consumo
Las
fallas pueden ocurrir durante la producción de las materias primas, la
recolección o faena, la transformación industrial y el transporte, en los puntos de venta, durante el almacenamiento y en el mismo empleo final. Estas
fallas pueden evitarse realizando
controles eficientes que permitan prevenirlas.
El
control es un tema a tener muy en cuenta. Es importante hacer la distinción
entre el control tradicional y el nuevo
concepto de control. El control
tradicional se basa en la inspección de productos finales en función de
la normativa legal vigente y los requisitos comerciales. Este tipo de control acarrea grandes pérdidas
de tiempo y dinero, dado que las fallas
se detectan al final del proceso desperdiciando todo el valor agregado a lo
largo de la cadena.
Por su parte, el nuevo concepto de control
incluye las medidas tomadas para asegurar y mantener los criterios adoptados
para la obtención de alimentos seguros. Esto quiere decir que,
se realizan diversas
acciones a lo
largo de la
cadena para prevenir
la ocurrencia de errores o, al menos detectarlos en cuanto se hagan
evidentes y antes de implicar mayores costos.
Aquí
surge como predominante la idea de la prevención de fallas y la consideración
de la misma desde la
producción de materias
primas, lo cual se relaciona directamente con la implementación
de las Buenas Prácticas de Manufactura.
Entonces, al hablar de prevención se hace referencia a los
riesgos que se corren en toda
cadena agroalimentaria. Riesgo es
la probabilidad de que
un agente contaminante, presente en un determinado alimento, cause
daño a la salud humana.
Los contaminantes
pueden ser de
origen físico, químico o microbiológico y pueden manifestarse como peligros en
diferentes etapas como puede verse a continuación:
La dotación
de contaminantes que la
materia prima y los ingredientes
incorporan al proceso puede
representar un peligro.
Por otra parte,
las condiciones del establecimiento elaborador, así como las
condiciones mismas de elaboración, también pueden implicar
riesgos. Y, finalmente, la contaminación externa puede ser un tercer factor de riesgo.
La
forma más eficiente de minimizar
los riesgos que se presentan a lo
largo de una línea de producción es el control de los puntos en los
cuales los riesgos se eliminan o reducen.
Un sistema de
prevención de riesgos
de la inocuidad
de alimentos es
el denominado como Análisis de
Riesgos y Puntos Críticos de Control (HACCP, sigla en inglés).
El sistema HACCP
garantiza la inocuidad de
los alimentos mediante la ejecución
de una serie de acciones específicas.
Como primera
medida es necesario
conformar el equipo
HACCP que será
el responsable de adaptar el modelo conceptual a la realidad y de
diseñar el plan para la implementación de este sistema. Dicho equipo puede estar
conformado por empleados de la empresa
o por personal
externo a la
misma, siendo la
única condición la conformación de un grupo
interdisciplinario.
Entre
sus funciones básicas se encuentran la
descripción del producto y su forma de uso,
la realización de
un diagnóstico de
las condiciones de
distribución, y la identificación y caracterización de los
consumidores del producto.
Por
otra parte, el equipo HACCP es quien elabora el diagrama de flujo de la línea
de producción sobre la
que se observarán
los puntos críticos
de control. Esta actividad parece de
menor importancia, pero
de la correcta
adecuación del diagrama a la realidad depende el
desenvolvimiento exitoso del sistema HACCP.
LOS 7 PRINCIPIOS BASICOS DEL HACCP
Para
obtener la certificación de HACCP la empresa deberá implementar 7 principios
básicos los cuales se detallan técnicamente según la fuente oficial del
International HACCP Alliance
(http://www.haccpalliance.org)
•
Principio 1: Identificar Peligros
• Principio
2: Identificar los Puntos de Control Crítico (PCC)
•
Principio 3: Establecer los límites críticos
•
Principio 4: Establecer un sistema de vigilancia de los PCC
•
Principio 5: Establecer las acciones correctoras
•
Principio 6: Establecer un sistema de verificación
•
Principio 7: Crear un sistema de documentación
PRINCIPIO 1
IDENTIFICAR
PELIGROS
Identificar
los posibles peligros asociados con la producción de alimentos en todas las
fases, desde el
cultivo, elaboración, fabricación
y distribución, hasta
el punto de consumo. Evaluar la probabilidad de que se produzcan peligros
e identificar medidas preventivas para
su control.
En
este principio se recomienda preparar una lista de pasos u operaciones del
proceso en el que puedan ocurrir peligros significativos y describir las
medidas preventivas.
El
equipo HACCP, debe enumerar todos los peligros biológicos, químicos o físicos
que podrían producirse cada fase, y describir las medidas preventivas que
puedan aplicarse para controlar dichos peligros.
A continuación el equipo HACCP, analizará cada
uno de los peligros. Estos peligros deberán ser de tal índole que su
eliminación o reducción hasta niveles aceptables sea esencial para la
producción de un alimento inocuo.
Luego, el equipo determinará qué medidas
preventivas, si las hay, pueden aplicarse para controlar cada peligro.
Estas
medidas preventivas son
las intervenciones y
actividades necesarias para eliminar los peligros o reducir sus
consecuencias a niveles aceptables. A veces, puede ocurrir, que
sea necesario más de una
medida preventiva para
controlar un peligro específico y que con una determinada
medida preventiva se pueda controlar más de un peligro.
En la aplicación de este Principio, se hace
necesario identificar las materias primas, ingredientes y/o
alimentos que puedan
contener algún tipo
de contaminante (físico, químico y/o biológico), y por otro
lado, identificar las condiciones que pudieran facilitar la supervivencia o
multiplicación de gérmenes.
PRINCIPIO
2
IDENTIFICAR
LOS PCC
Identificación
en cada etapa del proceso de elaboración del alimento de los posibles puntos de contaminación.
Realizar el
análisis del proceso
en su conjunto,
desde la recepción
de las materias primas, el
proceso
Con la
información producida en la aplicación
del Principio 1,
es decir, una
vez identificados los peligros
de contaminación y/o condiciones favorables para la
multiplicación de microorganismos
durante el proceso,
es factible determinar
cuáles son los PCC.
Se
deberán tener en cuenta todos los peligros que sea razonable prever que podrían
presentarse o introducirse
en cada fase.
Puede, incluso, ser
necesario brindar capacitación en
la aplicación de la secuencia de decisiones.
Si se ha
determinado la existencia de un riesgo en una fase en
la que el control es necesario para mantener la
inocuidad y no existe ninguna
medida preventiva que se pueda
adoptar en esa
fase o en
cualquier otra, deberá modificarse el
producto o el
proceso en
esa fase, o
en la anterior
o posterior, que
permita incluir una
medida preventiva.
PRINCIPIO
3
ESTABLECER
LOS LIMITES CRITICOS
Establecer los
límites críticos en
cada uno de los
Puntos
Críticos de Control identificados que aseguren que dichos
PCC están bajo control.
Este Principio
impone la especificación de
los límites críticos
para cada medida preventiva. Estos límites críticos son
los niveles o tolerancias prescritas que no deben superarse para asegurar que
el PCC está efectivamente controlado.
Si
cualquiera de los parámetros referentes a los puntos de control está fuera del
límite crítico, el proceso estará fuera de control. Por otra parte, las medidas
preventivas están asociadas a esos límites críticos que funcionan como frontera
de seguridad.
En ciertos
casos, puede establecerse más de un
límite crítico para una
determinada fase. Para definir el
límite y estado
para un producto
o proceso, suelen
utilizarse la medición de
la temperatura y
tiempo, nivel de humedad, pH, actividad acuosa, cloro disponible, especificaciones microbiológicas y otras, así
como, parámetros organolépticos
como aspecto, aroma, color, sabor y textura.
PRINCIPIO
4
ESTABLECER
UN SISTEMA DE VIGILANCIA DE LOS PCC
Establecer un
sistema de vigilancia
para asegurar el control de
los PCC mediante ensayos u observaciones programados.
El monitoreo
o vigilancia es la
medición u observación
programada de un
PCC en relación con sus límites
críticos. Los procedimientos de vigilancia deberán ser capaces de detectar una pérdida
de control en el PCC. Sin embargo, lo ideal es que la vigilancia proporcione
esta información a tiempo para que se adopten medidas correctivas con el objeto de
recuperar el control
del proceso antes
de que sea
necesario rechazar el producto.
La
información obtenida a través de la vigilancia o monitoreo debe ser evaluada
por un persona responsable, debidamente
entrenada y con la facultad de decisión suficiente para aplicar medidas correctivas
en caso necesario.
El responsable de
la vigilancia
debe conocer
la técnica de
monitoreo de cada
medida preventiva, entender
la importancia del monitoreo, completar las planillas de registro y
firmarlas.
En el
caso que la vigilancia no sea continua, su frecuencia deberá ser programada de modo
de garantizar que el PCC esté bajo control y disminuir al mínimo el factor
riesgo.
En todos
los casos, deben
existir planes de monitoreo
que contengan frecuencias
y métodos de observación.
La mayoría
de los procedimientos de
vigilancia de los
PCC, deben efectuarse
con rapidez, porque se refieren a procesos continuos y no hay tiempo
para realizar análisis prolongados.
Frecuentemente se prefieren
mediciones físicas y
químicas más que ensayos
microbiológicos, ya que,
se realizan más
rápido y por
lo general, son indicadores del estado microbiológico del
producto.
En este
principio es recomendable,
que la o
las personas que
realicen la vigilancia,
junto con
el encargado del
examen, firmen todos los
registros y documentos relacionados con la vigilancia de
los PCC. Asimismo, estos registros y documentos se utilizan para
el cumplimiento del
Principio 6 y
7 que se refieren a
la Verificación y establecimiento de Registros y Documentos,
respectivamente.
PRINCIPIO
5
ESTABLECER
LAS ACCIONES CORRECTIVAS
Establecer las medidas correctivas que habrán
de adoptarse cuando la vigilancia o el monitoreo indiquen
que un determinado
PCC no está
bajo control o
que existe una desviación de un límite crítico
establecido.
Con el
fin de corregir las desviaciones que pueden producirse deben formularse planes de
medidas correctivas específicas para cada PCC del programa HACCP.
Estas
medidas deben asegurar que el PCC está bajo control e incluye tomar medidas en
relación con el destino que habrá de darse al producto afectado. Los
procedimientos relativos a las desviaciones y al destino de los productos deben
ser documentados en los registros del HACCP.
Es
importante, aplicar medidas correctivas cuando los resultados de la vigilancia
estén indicando una tendencia
hacia la pérdida
de control en
un PCC y
deben ser encaminadas a restablecer el control del proceso antes que la desviación dé lugar a una pérdida de la inocuidad.
Las
medidas correctivas deben estar claramente definidas antes de ser llevadas a
cabo y la responsabilidad de
aplicarlas debe recaer
en un responsable
previamente determinado y éste debe conocer el proceso, las medidas
correctivas que deberá tomar y comprender acabadamente el Sistema HACCP.
Cuando indefectiblemente se
produce una desviación
de los límites
críticos establecidos, los planes de medidas correctivas deben responder
objetivamente a:
·
Tener definido con antelación cuál será el
destino del producto rechazado.
·
Corregir la causa del rechazo para tener
nuevamente bajo control el PCC.
·
Llevar el registro de medidas correctivas que
se han tomado ante una desviación del PCC.
El uso de planillas u hojas de control en las
que se identifiquen los PCC y las medidas correctivas que deben tomarse al
momento de una desviación es lo que permitirá tener la documentación
adecuada cuando sea
necesario volver a
utilizarlas. Asimismo es recomendable archivar,
por el plazo
que se considere
adecuado, la documentación como parte de los registros
dispuestos en el Principio 7.
PRINCIPIO
6
ESTABLECER
UN SISTEMA DE VERIFICACION
Establecer procedimientos de
verificación, incluidos ensayos
y procedimientos complementarios, para
comprobar que el
sistema HACCP está
trabajando adecuadamente.
Se
deben establecer procedimientos que permitan
verificar que el Programa HACCP funciona
correctamente. Para lo
cual se pueden
utilizar métodos, procedimientos y ensayos de vigilancia y comprobación,
incluidos el muestreo aleatorio y el análisis. La frecuencia de la verificación
debe ser suficiente para validar el Programa HACCP.
Como actividades de verificación se pueden
mencionar:
·
Examen del HACCP (sistema y responsabilidades)
y de sus registros.
·
Examen de desviaciones y del destino del
producto.
·
Operaciones para determinar si los PCC están
bajo control.
·
Validación de los límites críticos
establecidos.
PRINCIPIO
7
CREAR
UN SISTEMA DE DOCUMENTACION
Establecer
un sistema de documentación sobre todos los procedimientos y los registros apropiados
a estos principios y a su aplicación. Esto significa establecer un sistema de registros
que documentan el HACCP.
Para aplicar
el Programa HACCP es fundamental
contar con un
sistema de registro eficiente y preciso. Esto incluye documentación sobre los procedimientos del HACCP en todas sus
fases, que deben reunirse en un Manual.
Así,
pueden llevarse registros de:
·
Responsabilidades del equipo HACCP
·
Modificaciones introducidas al Programa
HACCP
·
Descripción del producto a lo largo del
procesamiento
·
Uso del producto
·
Diagrama de flujo con PCC indicados
·
Peligros y medidas preventivas para cada
PCC
·
Límites críticos y desviaciones
·
Acciones correctivas
De lo
descrito hasta este
punto se deduce
que la única
clave para el
buen funcionamiento de un sistema HACCP es el personal. La
concienciación de cada uno de los
empleados en la línea de producción, así como de las personas
responsables del mantenimiento, la provisión de insumos y el despacho de
productos es un elemento indispensable.
Cada
involucrado debe tener pleno conocimiento de la importancia que tiene su rol en
la producción y
en la prevención.
También, es importante
que toda la
cadena agroalimentaria entre en concienciación con
el objeto de producir eficientemente un alimento inocuo, sin tener que reparar
errores en cada una de las etapas.
En
cuanto a los beneficios de la implementación de un sistema HACCP, en primer
lugar se asegura la obtención de alimentos inocuos con la consecuente reducción
de costos por menores reclamos por
daño de parte
de los consumidores. En segundo
lugar y desde el punto de vista
comercial, tener este sistema implementado puede representar una herramienta
de marketing que
mejore el posicionamiento de
la empresa en el mercado. Por
último, se logra
optimizar el funcionamiento de
la empresa dada
la organización que requiere la implementación del sistema.
Finalmente,
tras la implementación de un sistema
HACCP la empresa
está en condiciones de brindar
respuestas oportunas a los cambios en las necesidades de los consumidores.
De esta manera, se
logra acceder a un ciclo de
mejora continua que ubica a la empresa en una posición de privilegio respecto a
sus competidoras.
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